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28 de octubre de 2013

Los dibujos animados que marcaron nuestra infancia


Hay un tema de conversación que se repite ocasionalmente entre un grupo de amigos de toda la vida. No falla; independientemente del lugar, la edad y el sexo, hace que todos esbocen sonrisas y que cada uno saque al niño que lleva dentro. Y este tema consiste en algo tan simple como recordar...

¡Los mejores dibujos animados de nuestra infancia!


Está comprobado: cuando se empieza a hablar sobre ello, la cosa va para largo. Y la verdad, mucho mejor que así sea.  Es un tema de los que te ponen alegre, feliz, te motivan y te hacen recordar fragmentos de la infancia  que quizá habías olvidado. Olvidado hasta que alguien te lo recuerda y te saca una sonrisa de las de verdad. ¿O no?

Es muy gracioso. Vosotros estáis charlando tranquilamente y algún iluminado dice... 

"¿Os acordáis de aquellos dibujos en los que aparecían tres superhéroes que intentaban salvar al mundo pero eran muy torpes? Aquellos que tenían un perro muy guai? Cómo se llamaban?!"  

Y los demás casi saltáis de vuestros asientos emocionados para decir el nombre de la serie, lo muy fans que erais de ella y alguna que otra observación sobre el tiempo que ha pasado desde que éramos peques. 

A partir de aquí van saliendo nombres, nombres y más nombres de personajes, historias, capítulos concretos... Y evidentemente, el dilema más grande de la historia: 

¿Pokémon o Digimon?

A mi personalmente me chiflaaaavan los Digimon. Pero todos sabemos que quienes han pasado a la historia no son ellos. A demás, el juego de la Game Boy de Pokémon era de lo más épico, así como los dibujos.
La charla continúa avanzando, y es en algún momento de por aquí cuando la cosa se pone realmente animada: se empiezan a cantar los openings, las canciones del principio, como si nos fuera la vida en ello.  (Jé, si me vierais cantar a mí el opening de Inuyasha o Slum Dunk, tendíais la prueba de lo que os digo... ¡Son canciones súper de bonitas! :3)

De los openings que se llevan la palma pa' mi son: Inuyasha, Slam Dunk y el travieso Shin Chan.
(Ya podría acordarme de ciertas cosas importantes tan bien como recuerdo cada palabra de estas canciones!)


Vaya, que yo nunca me he considerado una niña enganchada todo el día a la tele, pero haciendo este post he llegado a dudar. ¿Vosotros sabéis qué gran cantidad de series hemos llegado a ver? Empezáis a buscar por vuestros recuerdos (o por fotos de Internet) y  os digo que si contáramos las series nos saldrían unas cuantas decenas. 

Mis series preferidas con protagonistas femeninos: Kim Possible era una crack. Pétalo, Burbuja i Cactus extremadamente valientes, y las 3 mellizas tan traviesas que era imposible no adorarlas.

De los dibujos que más he visto: Doraemon, Sailor Moon, El Detective Conan, Jake Dragon, Sailor Moon y "Ferros a les Dents". ¿Los conocéis a todos?

Pongámonos serios ahora, que vamos a hablar del final de Doraemon. ¿Alguien ha visto REALMENTE el último capítulo? Eso de que al final Nobita era un pobre niño que despierta de un coma profundo y descubre que todas sus aventuras con Doraemon han sido un sueño ( Lo que tampoco me parece tan mal, ya que en la serie era un muchacho al que todo le salía mal, sus amigos le hacían bullying y su gran amor no le hacía ni caso.). 
Total, que se creó un enorme leyenda urbana no confirmada acerca el final, hasta se decía que en Japón los niños se traumaron tanto que algunos tomaron medidas DEMASIADO drásticas. Pero según la info de Internet.. ¡Todo mentira! 


Todos teníamos preferencias y/o dibujos que no hemos oído a hablar en nuestra vida a pesar de que parecen ser super famosos. (No sabría deciros cuales, pero hay muchos que a mi me suenan a chino cuando hablamos con los amigos y así.) 

Eso sí, hay algunos que NO me entusiasmaban y me hacían cambiar de canal, o que me gustaban mucho menos que a los demás. Ese es el caso de Bob Esponja o Dragon Ball. Los Simpson me agradan pero realmente he visto pocos capítulos. 

Phineas y Ferb, La Banda del Patio y los Teletubbies. - ¡Amor por los tres!
Doremi, Oliver y Benji ( aunque pobre Benji...no salía nunca!) y La Familia Proud.

Y ya para terminar, si tuviera que decir qué dibujos son los que MÁS voy a recordar, los que más horas he pasado con ellos, mi TOP1... 

Haría trampa. 

Sí, porqué diria que son LAS W.I.T.C.H., que eran básicamente conocidas por los cómics que no por la serie que se hizo posteriormente por televisión. 

A pesar de este detallito, me quedo con ellas. Son mi infancia. 
Siempre quise ser Will,  la líder de pelo rojo era mi prefe indiscutible.

EH! Ni se os ocurra marchar sin decirme...  

¿Cuáles eran tus dibujos favoritos? ¿Cuáles marcaron tu infancia que no haya comentado yo? ¿Qué buenas memorias te traen? 

Nos vemos pronto,
Idoia :)

17 de septiembre de 2013

El típico post que pretende dar ánimos en Septiembre.


Hoy me he despertado de golpe. Bueno, de hecho ha sido el despertador que me ha obligado a hacerlo de forma brusca y desagradable. Yo estaba soñando con algo precioso,  arcoíris y unicornios,  cuando ha empezado a sonar una estrepitosa melodía que se correspondía a la alarma que indicaba el fin mis felices horas de sueño. Y de mi verano.

Después de despotricar contra la canción, ( Lo siento querida Taylor Swift, ni tu “WANEGBT” se libra del odio hacia las canciones que se ponen de alarma) me he acordado de que...

Hoy. Debía. Volver. A. La. Rutina.
Oh, no.
Y efectivamente, señores. Hoy he vuelto a aquello tan temible que a todos nos aborrece; los horarios, las obligaciones, las personas infumables que ves día a día, los exámenes, y un largo etcétera que cada uno puede llenar dependiendo de su situación. Sois libres de odiar lo que os plazca en un día como hoy. 

Vaaaaaaale. Exagero.

En realidad me quejo por vicio. Mi  yo más profundo y menos superficial adora tener la oportunidad de poner los contadores a cero y empezar de nuevo. De nuevo pero con lo mismo del año anterior, que es la rutina que yo he escogido. –Dentro de lo que cabe. Ma’ o meno’.

Así que de la negación y del pesimismo más radical, he pasado a la excitación de la novedad y a la seguridad de que las cosas iban a ir de perlas. Los que sois algo bipolares como yo, seguro que me entenderéis. 

¡Y que conste que no cumplo los años en septiembre!
Septiembre para mí (para mi yo positivo, mejor dicho) significa nuevos retos, propósitos y actividades. Significa empezar a cambiar aquello que, durante las largas horas de excursión entre vacas asturianas y montañas enormes, has visto de forma clara que no te satisfacía de ti misma o de lo que te rodea. 

Septiembre es abrir las ventanas y ventilar la habitación mientras sacas el polvo y tiras los objetos viejos. Hay que dejar espacio a lo nuevo. Es momento de valorar qué tirar, qué guardar y qué añadir para darle un toque de color a tu vida; nuevas relaciones, amistades y experiencias. 
Quizás sea la mejor hora para reparar aquello que esté medio quebrantado, y ya de paso,  de ordenar los archivos del ordenador. Sí, me refiero a las mil fotos y los mil y un videos que tienes mal organizados des de hace años (¿o décadas?). Pero bueno, que eso es otro tema,ya que es imposible hacerlo: uno en vez de ordenar fotos, uno siempre se queda mirándolas recordando viejos tiempos. ¿¡Me lo negaréis!?

¡Él sí que sabe ser un estudiante motivado!
Ahora es tiempo de coger el boli y la libreta y escribir listas de cosas que tenemos pendientes; películas; libros; ideas… Lo que sea con tal de que la vuelta a las aulas no elimine nuestra parte más creativa y nuestras ganas de soñar. 

EH! Y esto no vale dejarlo para Año Nuevo. Enserio. Nunca funciona. Mentalízate: seguirás comiendo turrones y no irás al gimnasio. Doble pecado.  Ahora, al menos, no comerás turrones. Algo es algo...¿Comprendes? 

Yo empiezo con ilusión y ganas de aprender. Ahora lo tengo claro. ¿Qué cuanto tiempo me va a durar esta emoción? Quién sabe. Pero al menos se intenta. Y cuando sienta que mi habitación vuelve a estar algo desordenada y necesite aire fresco, voy a releer mis propias palabras, (o a tragármelas, mejor dicho!). Unas palabras que conforman el típico post que pretende dar ánimos al mes de Setiembre...¡Y a los demás meses también! Què coi! 

En fin, qué bonito todo. Como dice un amigo mío, soy una auténtica lover y una motivada.  Bueno, cuando quiero.

Y para ti.. ¿Cómo ha sido la vuelta a la rutina?
¿Dolorosa? ¿Emocionante? ¿Indiferente?
¿Tienes nuevos retos?
¡QUIERO SABERLO!

Esta soy yo haciendo de estatua en Berlín. 
O haciendo el mongo, también. 

PD: En el post anterior flipé. La de comentarios currados que reciví y la cantidad de consejos me ayudaron a empezar hablar con muchos bastante desconocidos en verano. ¡Os adoro! :3

30 de julio de 2013

Hablar con desconocidos: ¿Y si rompemos el miedo?


Me fascina el miedo, es tan asquerosamente emocionante. Aseguraría con toda firmeza que nos mueve mucho más que el amor. Que tiene una fuerza paralizante infinitamente más difícil de romper. El miedo; a vivir, a querer, a olvidar, a mostrarnos, a ser.

Fotografía de Cristina Otero.
Todos tenemos miedos, ya  se sabe.  Sin embargo, durante los últimos meses me he dado cuenta de lo muchísimo que llegan a influenciarnos en todos los aspectos de nuestra vida. En serio, es alucinante la presencia que tienen. Si empezáramos a contar aquí las veces que dejamos de hacer algo por miedo, no acabaríamos.

Lo peor es que la mayoría de miedos son muy irracionales. Mi madre, por ejemplo, tiene un miedo irracional a los perros grandes, a los deportes de aventura y a que nos secuestren a mi y a mi hermano. – lo típico, vaya.   Es divertido. Cuando nos cuenta las teorías macabras que se le han pasado por la cabeza mientras no le cogíamos el teléfono,  él y yo no reímos a carcajadas por originales y paranoicas. Pero la verdad es que es muy xungo para ella –o para quién sea - sentir este miedo constante a que ocurra lo peor.

Y no puedo juzgarla. Yo también tengo miedos que se me van de las manos. 
Y uno de ellos es el de hablar con desconocidos. 

El miedo a caer, a perder el control, a hacerse daño....
La cuestión es que me gusta la gente. A mí y a casi todos, ¿verdad? Descubrir nuevas formas de pensar, de vida, de razonar, de expresarse... me flipa. Pero para eso debemos conocer a gente nueva, distinta de la que estamos acostumbrados. Y la única manera de hacerlo es atreviéndose a dar el primer paso. 

¡Jo, pero que difícil resulta a veces! En el tren, en bar de la universidad o de fiesta me encuentro con personas que me llaman la atención pero.. ¿Qué les digo? ¿Y si no quieren hablar conmigo? ¿Y si les molesto?  Porqué claro,  es evidente que ellos son superguais, mientras que yo... ¿Qué les voy a aportar yo? 

Miedo, Miedo, Miedo

Hay gente que vive con ello. Pero a mi me frustra no ser tan capaz como querría. Admito que las pelis en las que una pareja perfecta se conoce en el tren me han comido un poco la cabeza (véase Antes del Amanecer) y hacen que tenga ganas de charlar con gente en el tren -o donde sea-. El objetivo no es encontrar a mi pareja ideal, pero una charla entretenida durante un trayecto se agradece. ¿O no?

Y vaaale.... Os confieso que sí, que tengo una tendencia innata a enamorarme en el tren. No del primero que pase pero sí del segundo. Con la pega que no me atrevo a iniciar una conversación ni para preguntarles la hora. 

Este año, por ejemplo, he coincidido mil y una veces con un chico de camino a la universidad. En realidad, no creo ser su estilo ni él es el mío. Pero me despierta bastaaante curiosidad y ya estoy un poco harta del juego de miraditas... ¡Que yo quiero hablarle! Peroo...

Tengo MIEDO.


Entiendo que no es fácil empezar a hablar con alguien en el tren y que NO todo el mundo es capaz, ni tiene la gracia que se necesita. Aunque... ¿De fiesta? ¿Qué me deciis?  A mí me pasa lo mismo. Me paralizo. Bloqueo. Y entonces es fatal. 

Y este miedo... Lo siento, no es para mí. Así que voy a empezar a ponerme las pilas pero no sé por donde empezar. ¡Necesito vuestros consejos!

Sé que no soy la única con estos miedos. Sin embargo, esta excusa no me vale, por que si nos limitamos a ir por el camino cómodo SIEMPRE y evitamos lo que nos da miedo... ¿No es un poco aburrida la vida? 


Atreverse, intentarlo, practicar y abrirse. ¡Son verbos que se me hacen apetecibles!

Y tú... 
 ¿Hablas con desconocidos a menudo? ¿Dónde?
¿Cómo empiezas una conversación? ¿Te cuesta?
¿Qué otros miedos irracionales tienes? 


¡Me muero de ganas por saberlooo!

¡Besos a todos y feliz agosto!
(Parece mentira que ya estemos casi en agosto) 

Idoia :)