Hoy me he despertado de golpe. Bueno, de hecho ha sido el despertador que me ha
obligado a hacerlo de forma brusca y desagradable. Yo estaba soñando con algo
precioso, arcoíris y unicornios, cuando ha empezado a sonar una
estrepitosa melodía que se correspondía a la alarma que indicaba el fin mis
felices horas de sueño. Y de mi verano.
Después de despotricar
contra la canción, ( Lo siento querida Taylor Swift, ni tu “WANEGBT”
se libra del odio hacia las canciones que se ponen de alarma) me he acordado de
que...
Hoy. Debía. Volver. A. La. Rutina.
Oh, no.
Y efectivamente, señores. Hoy he vuelto a aquello tan temible que a todos nos aborrece; los horarios, las obligaciones, las personas infumables que ves día a día, los exámenes, y un largo etcétera que cada uno puede llenar dependiendo de su situación. Sois libres de odiar lo que os plazca en un día como hoy.
Vaaaaaaale. Exagero.
En realidad me quejo por vicio. Mi yo más profundo y menos superficial adora tener la oportunidad de poner los contadores a cero y empezar de nuevo. De nuevo pero con lo mismo del año anterior, que es la rutina que yo he escogido. –Dentro de lo que cabe. Ma’ o meno’.
Así que de la negación y del pesimismo más radical, he pasado a la excitación de la novedad y a la seguridad de que las cosas iban a ir de perlas. Los que sois algo bipolares como yo, seguro que me entenderéis.
Septiembre para mí (para mi yo positivo, mejor dicho) significa nuevos retos, propósitos y actividades. Significa empezar a cambiar aquello que, durante las largas horas de excursión entre vacas asturianas y montañas enormes, has visto de forma clara que no te satisfacía de ti misma o de lo que te rodea.
Septiembre es abrir las ventanas y ventilar la habitación mientras sacas el polvo y tiras los objetos viejos. Hay que dejar espacio a lo nuevo. Es momento de valorar qué tirar, qué guardar y qué añadir para darle un toque de color a tu vida; nuevas relaciones, amistades y experiencias.
Quizás sea la mejor hora para reparar aquello que esté medio quebrantado, y ya de paso, de ordenar los archivos del ordenador. Sí, me refiero a las mil fotos y los mil y un videos que tienes mal organizados des de hace años (¿o décadas?). Pero bueno, que eso es otro tema,ya que es imposible hacerlo: uno en vez de ordenar fotos, uno siempre se queda mirándolas recordando viejos tiempos. ¿¡Me lo negaréis!?
Ahora es tiempo de coger el boli y la libreta y escribir listas de cosas que tenemos pendientes; películas; libros; ideas… Lo que sea con tal de que la vuelta a las aulas no elimine nuestra parte más creativa y nuestras ganas de soñar.
EH! Y esto no vale dejarlo para Año Nuevo. Enserio. Nunca funciona. Mentalízate: seguirás comiendo turrones y no irás al gimnasio. Doble pecado. Ahora, al menos, no comerás turrones. Algo es algo...¿Comprendes?
Yo empiezo con ilusión y ganas de aprender. Ahora lo tengo claro. ¿Qué cuanto tiempo me va a durar esta emoción? Quién sabe. Pero al menos se intenta. Y cuando sienta que mi habitación vuelve a estar algo desordenada y necesite aire fresco, voy a releer mis propias palabras, (o a tragármelas, mejor dicho!). Unas palabras que conforman el típico post que pretende dar ánimos al mes de Setiembre...¡Y a los demás meses también! Què coi!
En fin, qué bonito todo. Como dice un amigo mío, soy una auténtica lover y una motivada. Bueno, cuando quiero.
Y para ti.. ¿Cómo ha sido la vuelta a la rutina?
¿Dolorosa? ¿Emocionante? ¿Indiferente?
¿Tienes nuevos retos?
PD: En el post anterior flipé. La de comentarios currados que reciví y la cantidad de consejos me ayudaron a empezar hablar con muchos bastante desconocidos en verano. ¡Os adoro! :3



