Mostrando entradas con la etiqueta cosas de chicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cosas de chicas. Mostrar todas las entradas

9 de junio de 2013

¡Que la Depresión Bikini no te pille desprevenida!


¡Te encaaantan las vacaciones!  Estamos a principios de junio y tu ya sueñas con su llegada. Como no… ¡son el gran lujo del año! Están repletas de placeres que solo te puedes permitir en estos meses: Poder ir a la piscina, zambullirte en el mar,  relajarte en una cómoda hamaca, ponerte morena, sentirte sumamente libre....

Ansias esas tardes en el bar con las amigas, esas en las que la música veraniega suena de fondo y no podéis pararos de reír. Y amas los viajes inesperados,  el perderte en una ciudad con una arquitectura alucinante. Es todo taaaan idílico (DEMASIADO, malditos anuncios que suben las expectativas!) Y piensas..."¡Qué llegue ya, por favooor!”

Pero de repente ocurre algo.    
Te acuerdas del bikini del año pasado y de cómo ya no te vale. Ahora debes comprarte otro y detestas tener que probarte 20.000 hasta encontrar alguno que vaya contigo. Lo odias. Recuerdas cuánto te molesta la ropa de verano: los tirantes, los escotes, los pantalones-braga, TODO. ¿Por qué? 

Porqué recuerdas que te sienta fatal y lo incómoda que estás cuando los demás no solo pueden ver tu cuerpo, sino que también pueden analizarte. “No tiene culo” “Le sobran michelines en la tripa”, “Esa celulitis…”. Quedando  al descubierto todo aquello que habías estado escondiendo durante el año con leggins push-up, wonderbras, y las capas de más típicas del invierno. 
Detestas el verano porque detestas tu cuerpo. 


Entonces recuerdas el verano pasado. Las peores partes, por supuesto. Tu mejor amiga te invitó a la piscina con ella y sus amigos pero rechazaste la oferta. “Es que no me gusta demasiado el agua” fue tu excusa. Te morías de ganas por ir pero para no ponerte el bikini y evitar esa incomodidad pasaste. “Estaré mejor en casa”. Y des de luego, terminaste comiendo un kilo de helado sola en el sofá, lamentando tus curvas imperfectas.

Luego te pusiste a mirar el Facebook. Cómo cada año, las chicas que te rodean no paraban de subir fotos en bikini cada dos por tres. "¿Qué necesidad tendrán de exhibirse tanto?" No lo sabías, pero se veían seguras, bonitas, riéndose. ¿Por qué tu no podías ser como ellas? Te comparabas y la mayoría te parecen mejores que tú. 

Lloras y decides que este año pasas del verano.

Definitivamente, detestas esta sociedad, a las modelos y a la publicidad. 

La típica chica que te encuentras en la playa.
Pero sobretodo te detestas a ti, que llorando de esta forma le estás dando la razón “Tú ganas, tu has impuesto el modelo perfecto de chica.  Es injusto, pero mi mayor deseo es llegar a él. Tú ganas.”

Le cuentas todo esto a tu mejor amiga. Ella es una chica normal. A ti te parece mona, pero más por su encanto de personalidad que por su físico. En realidad, es una del montón. Pero del montón que se ponen el bikini y van a la piscina sin complejos. 

- "¿Estás tonta? -te dice indignada- ¿Sabes que tienes un cuerpo de lo más sano y bonito? Ya le gustaría a Natalia tener tu cintura, ya le gustaría a Miranda tener esas piernas. Venga ya, que no seremos modelos, pero tenemos que aceptarnos tal y como somos. No vamos a poder cambiar nuestra constitución por mucho que lloremos."
Vuelves a casa con tu falsa seguridad causada por los piropos de tu amiga pero al verte en el espejo y decaes otra vez. “Nadie me va a querer con este cuerpo” “No me extraña que no tenga pareja” “No soy atractiva, y nunca lo seré”.
Y así pasas el  junio, julio, agosto y septiembre. Lamentándote. Compadeciéndote. Intentando dejar de comer tus lujos de chocolate sin éxito, saliendo a la calle con pantalones largos a 40 grados mirando las piernas de las otras chicas. “Las  guapas tienen la felicidad incluida”. Y ni te cuestionas lo que piensas. Mujer, estás fatal.

Y es que este año tampoco has hecho los deberes. Has pasado de quererte, otra vez.  No has afrontado tus miedos de frente, tan solo has tratado de esquivarlos. Huyes. Pero no sirve de nada: los complejos volverán al año siguiente. 

Hasta que te mires y dejes de juzgarte. Hasta que te enfrentes a tus complejos de frente y los venzas. Hasta que seas suficientemente fuerte para relativizar y dejar de mirarte el ombligo. 
Hasta que te aceptes.

Y tú...
 ¿Ya has hecho los deberes? ¿Te has sentido así alguna vez? ¿Tienes complejos a la hora de ir a la playa? ¿Los has superado? ¿Cómo? ¿Cuál es la clave para aceptarse?

¡Besos a todos y sed felicees! 
PD: Por fin he terminado exámenes y tengo muchas ideas para nuevos posts! :D
PD2: Seguidme en BlogLovin y en Twitter! 

14 de mayo de 2013

La eterna pregunta: ¿Por qué no le gusto?


Desgraciadamente, todos hemos sido rechazados en algún momento de nuestra vida. El rechazo nos puede llegar de muchas maneras distintas afectándonos más o menos, aunque acostumbra a ser un golpe doloroso.  Y todavía lo es más si nos lo encontramos en esa maldita situación que tanto detestamos: cuando realmente nos gusta una persona pero ella no siente lo mismo, y nos rechaza. 
¿Os suena? Vaya putada, eh?


Pues sí, para qué negarlo. Esa persona te vuelve loca mientras a ella le causas indiferencia. Tu dedicas las  ¾ partes del día dedicándole tus pensamientos pero no es algo recíproco. Deseas desesperadamente verla aunque sospechas que ella no sabe ni que os vais a encontrar. Parece que no se de cuenta de NADA, hasta que un día te llenas de valor para confesar. -Total, no tienes nada que perder- . Pero su respuesta es negativa (¡zas! esperanza perdida) y empiezas a sufrir el peso del fracaso. 

Entonces tienes un problema. Y es que quieres saber El porqué de ese “lo siento, NO me gustas” que puede haberte llegado de diferentes vías. Ya sea  directamente de su boca, por un amigo chivato, porque pasa de tus mensajes en Facebook o bien porque te da largas a la hora de quedar contigo a solas.  Necesitas la pieza del puzzle que te falta para poder dormir a gusto y conseguir  calmar tu ego malherido. Y te preguntas...



Así de desesperados estamos algunos preguntándonos el gran porqué.

¿Por qué no le gusto? ¿Qué he hecho mal? ¿Soy poco atractiva? ¿No estoy a la altura? 

Y te duele, cada día más. Tus amigos te dicen “él se lo pierde” y que vayas a por otro pez del mar. Pero tu quieres gustarle a ESE pez. Y en ocasiones harás todo lo posible para conseguirlo, volviéndote odiosamente vulnerable y un idiota por amor. 




Pero la verdad, probablemente sea que...No le gustas. Y punto. Tan sencillo como esto.  Esa persona no ha sentido el feeling contigo, sin un porqué racional que lo explique todo. ¿Por qué nos cuesta taaanto aceptar que pueda ser así? La atracción no entiende ecuaciones racionales. 

O se siente, o no se siente.

Pero chicos...¡Que tampoco es cuestión de hacernos las víctimas ni ponernos dramáticos ahora! ¿El motivo? Es que estoy segura de que muchos aquí presentes también hemos rechazado a alguien. Y entonces sabemos lo que es estar en el otro lado. Ese lado en que todo tiene una perspectiva tremendamente distinta y que a la vez nos puede ayudar a comprender la otra postura... ¿Lo veis o no? 

Cuando rechazamos no le damos más importancia de la que tienen los hechos. Sabes que le gustas y eso puede intimidarte o gustarte por sentirte más deseada,  pero no vas a cuestionarte día y noche por qué razón no te atrae. No es algo que hayas decidido conscientemente. No es que la persona tenga algún gran defecto (¡también nos enamoramos de personas con defectos!) ni tampoco porqué pienses que no es suficiente para ti. -vaya, sería bastante cruel pensar así-. Sencillamente, las mariposas se han quedado dormidas. Y por mucho que las intentemos despertar forzosamente, no vamos a sentir nada si no lo han hecho. Al menos en el presente,  el futuro ya es otro mundo. 

Y tú, ¿has tenido algún que otro amor no correspondido? ¿cómo te has sentido y como lo superaste? Por otro lado... ¿has denegado tu amor a alguien ¿Por qué?

PD: No os olvidéis de visitar la nueva sección "Sobre mí!"  i de seguirme en Bloglovin!
Sed muy feliceees! 
Idoia.